Alucinando la realidad
¿Te gustaría que en México legalizaran las drogas? Me encantaría que sucediera si tuviéramos la certeza de que el gobierno no está coludido con las organizaciones delictivas. Se ha mencionado en los medios que legalizar drogas como la marihuana permitiría cortar una fuente de ingreso económico al crimen organizado, dinero que captaría el gobierno y que podría destinarse para otras políticas públicas.
Como siempre, llegamos tarde a la discusión de los grandes acontecimientos en el mundo. El montón de información declarativa confunde a la sociedad, generando infinidad de especulaciones. Me parece importante recordar qué son las drogas. Según la Real Academia de la Lengua, las drogas se definen como: ¨ Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes. También se le considera droga a la sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno¨. Ahora bien, ¿qué tipo de drogas son viables para legalizar? Básicamente existen dos tipos de drogas, las duras y las blandas. Las duras son fuertemente adictivas, como la heroína y la cocaína: las blandas prácticamente no son adictivas, la lógica nos llevaría a las drogas blandas.
Ahora hagamos un poco de memoria. En México la Ley de Narcomenudeo prevé penas de cuatro a 15 años de prisión a quien se dedique a este ilícito; además, las personas pueden portar para ¨su estricto e inmediato consumo personal¨ un máximo de dos gramos de opio; 50 miligramos de diacetilmorfina o heroína; cinco gramos de Cannabis sativa indica o marihuana; 500 miligramos de cocaína; 0.015 miligramos de LSD (lisérgida); 40 gramos de metanfetaminas, etc. Portar esas cantidades exactas y que la policía las corrobore está de risa, sabemos que eso no pasa. Se suponía que la policía se centraría en el narcotráfico a gran escala, en vez de perseguir a los consumidores, están atendiendo la situación tan bien que cada mes los muertos se cuentan en miles.
En otros países se experimentan situaciones diferentes. En Holanda existen los ¨coffee-shops¨, pequeños lugares donde se puede comprar cannabis (marihuana) y derivados en pequeñas cantidades. En Italia, Suiza, Alemania, Bélgica, España y Portugal, está despenalizado el consumo de cannabis. En Estados Unidos, el consumo está penalizado a nivel nacional; sin embargo, los niveles de permisividad varían según el estado e incluso el condado donde uno se encuentre. Recientemente Arizona se unió al número de estados que permiten el uso de marihuana bajo prescripción médica.
Por último, hay países donde fumar marihuana es un delito mayor, con penas que van desde la pérdida de libertad hasta la obligatoriedad de someterse a terapias de desintoxicación. Es el caso de Argentina, Chile, Noruega, Finlandia, Suecia o China.
El tema en México es la legalización de la marihuana, una de las drogas más populares del planeta. Me parece que la sociedad civil no está preparada para un consumo responsable de cualquier tipo de droga, no es gratuito que la OCDE tenga a México ubicado en los últimos lugares en educación. Los que sí están puestísimos para la legalización de la marihuana son los funcionarios públicos y sus bolsillos, dinero que ocuparán perfectamente para su bienestar personal; tampoco es gratuito que México tenga 3.1 de calificación en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC).
Nuestro vecino del norte ya se ha percatado que ¨el contrabando de mariguana desde México hacia Estados Unidos genera alrededor de 1,500 millones de dólares anuales para los traficantes¨, menciona la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de la Casa Blanca. No cabe duda, es mucho dinero como para que Estados Unidos lo siga dejando en manos ajenas y, claro, el gobierno mexicano también quiere su lanita.
Los debates de la legalización de la marihuana han permeado en la sociedad, las acciones colectivas han generado que por ejemplo, en el caso de California se haya dado marcha atrás a dicha legalización. Estoy convencido que hoy más que nunca y gracias a los recursos tecnológicos de comunicación, la sociedad mexicana puede decidir si quiere marihuana en México o no, sólo es cuestión de agrupación y responsabilidad civil. Que el gobierno se limite a tocar el tema de la marihuana olvidándose de las demás sustancias me parece una irresponsabilidad y pérdida de tiempo. Mientras eso pasa, en estados como Guanajuato la cocaína se vuelve la sustancia más popular.
Las pretensiones actuales para reformar leyes están basadas en situaciones que pasan en otros países, pero la esfera política parece que no se fija bien en lo que sucede fuera del país. En Europa el tema ya no son las drogas legales o ilegales, son la aparición de sustancias alternativas que no están consideradas en la reglamentación, las cuales pueden llegar a ser más dañinas.
Si la intención es resguardar la salud de la población, la Organización Mundial de la Salud señala que ¨un 12% de los fallecimientos que suceden cada año se debe a las drogas autorizadas (el 8,8% al tabaco y el 3,2% al alcohol), frente a un 0,4% debido a las sustancias ilegales: cannabis, anfetaminas (incluido el éxtasis), cocaína y opioides¨.
Considero que parte de este camino alucinante, lleno de violencia y muertes en México, estará acompañado de la legalización de la marihuana en un futuro próximo y será evidencia mundial que la cultura del narco en el país es más que un hecho imposible de esconder y de combatir.
La propuesta fundamental es para los habitantes; el Estado a través del gobierno es capaz de legalizar muchísimas sustancias, pero al final el individuo es el que decide si consumirá o no. El llamado es al sentido común y a la responsabilidad de las personas, ya que papá gobierno no estará ahí para cuidar nuestra vida de un ¨mal viaje¨.
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