Si me afectan a mí, ya hay problema
¡Se lo robaron!, no lo podía creer. Mi día escolar había terminado satisfactoriamente, era miércoles y me tocaba llegar temprano a casa. Tan sólo quería aplastarme en el sillón, prender la televisión y disfrutar de cualquier programa que estuviera transmitiéndose en ese momento.
Las horas pasaban rápidamente mientras mis ojos veían, más de una vez, el mismo anuncio de condones en el canal 9. Apagué el televisor y prendí la computadora para realizar mi tarea, entonces comenzó todo el escándalo. Los perros ladraban constantemente, afuera de mi hogar se escuchaba el motor de un auto estacionado y cuchicheo de más de una persona.
Todo era muy extraño, como si fuera cuento de terror, la luz del foco parpadeaba tanto que pensé que iba a fundirse, la señal del internet se fue y el ruido del motor de coche sonaba con más fuerza. La luz se había ido, los perros no paraban de ladrar y mi tía (vive en la planta baja) salió a revisar qué pasaba. ¨Se escuchó el arrancón del auto, los tipos se bajaron del poste, agarraron la escalera y se treparon a la camioneta¨, le platicó mi tía a mi mamá al día siguiente.
Pues sí, los tipos se habían robado el cable de cobre de la luz, el cual permitía que la calle tuviera energía eléctrica. Tomé el teléfono y reporté lo sucedido, los amables señores de la CFE me contestaron que no les correspondía solucionar el problema porque aun no se podían hacer cargo del alambrado público –en ese momento muchas groserías pasaron por mi cabeza. Afortunadamente casi todos los vecinos reportaron la falta de luz y los señores de la CFE se dignaron a mandar personal que reparara la energía eléctrica de la calle.
En unos cuantos minutos volvió todo a la normalidad, eso pensé hasta que en realidad me vi afectado. ¡Oh sorpresa! mi práctico teléfono inalámbrico no prendía, pero eso no fue lo peor, el horno de micro ondas tampoco prendía, ¿quién iba a responder por la pérdida de mis aparatos eléctricos?, desgraciadamente nadie.
Quisiera darle explicación coherente a lo que pasó, quizás estaban tan pobres que vieron muy fácil robarse el cable de cobre, pero venían en camioneta y con escalera, entonces no estaban tan pobres. Por mi mente también pasó la idea de que quizás sean actos de vandalismo de las personas del sindicato de electricistas que a raíz de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, se han dedicado a manifestarse constantemente. Mi última teoría es que tal vez algún vecino quiso poner algún diablito y la regó.
Lo que más me preocupa es ¿de qué sirve que existan los famosos ¨veladores¨? Personas que pasan cada tercer día a pedirte cooperación para brindarte seguridad mientras duermes, si un par de ladrones se robaron un cable de cobre, dónde estaba el velador, me pregunto.
No son las únicas cosas que pasan en Netzahualcóyotl, la delincuencia ha aumentado considerablemente. La semana pasada, a una cuadra de mi casa, mataron a un señor de aproximadamente 40 años porque no quiso que le robaran su ¨bocho¨ azul, los tipos traían pasamontañas, eran alrededor de las 6 am.
De acuerdo con cifras de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, en dicha entidad se cometen en promedio 12.2 robos a peatones por cada 100 mil habitantes, mientras que en Neza la tasa se eleva a 19. La estadística del INEGI refleja que Ciudad Netzahualcóyotl es el segundo municipio mexiquense con más homicidios, con una cifra de 137 asesinatos en 2008.
Lo más alarmante es que en la entidad proliferan varias bandas dedicadas al crimen organizado, entre las que destaca el llamado “Cártel de Neza”; mientras que miembros de otras se concentran en el municipio, como la Banda “Los Cordobanes”, “Los Verdugos”, “La Familia Michoacana” y “Los Chacas”.
Sólo cuando las cosas te afectan, tomas conciencia de lo que sucede en el entorno donde vives, comienzas a indagar por qué la señora de la tienda ya no abre hasta las 9 de la noche; por qué al bajarte del transporte público y caminar hacia tu casa, las calles están tan vacías y de por qué tu mamá insiste tanto en que le mandes un mensajito al celular de que ya vienes en camino.
Creo todos estos miedos se deben a que la sociedad ha dejado de confiar en las instituciones encargadas de brindarnos seguridad, porque es cada vez más común observar que la policía del rango más bajo, encargada de cuidar nuestra colonia, nunca está presente en el momento idóneo, nunca pasa cuando están violentando a un señor y le quieren robar su auto, no se aparecen cuando unos tipos se quieren robar un cable de luz.
Lo peor es que la confianza es tan frágil como un florero de cristal , si se rompe no volverá a ser la misma, quizás un florero nuevo sería lo opción.

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