martes, 8 de marzo de 2011

Te contaré la historia de un hombre para una mujer.


En aquella tarde todo pasó tan rápido; los trocitos de tu corazón quedaron en el suelo, yo me di la vuelta y nunca más supe de ti hasta ahora...
Recuerdo las noches de confusión, miraba el techo orgulloso de mis fechorías; sin duda, estaba cegado. Sabes… hay momentos en los que a todo hombre se le presenta la oportunidad de convivir con cualquier mujer que se le cruce, el problema es que, al tenerte a ti no podía disfrutar de otra persona. Sin pensarlo, me olvidé de todo lo que pasé para que me hicieras caso, para que por lo menos me miraras y me regalaras una sonrisa; mi almohada estaba harta de escuchar mis lamentos, le llegué a pedir consejos para conquistarte. Un buen día, por fin fuiste mi novia ¿y yo qué hice? Te cambié por otra.
Han pasado tres años. La traviesa red me mostró una forma de contactarte, di clic y esperé a que quisieras saber de mí. Poco a poco se fue gestando el rencuentro, te propuse una cita y accediste. No sabía de qué hablarte; en el fondo te extrañaba, pero eso no te lo iba a decir, así que opté por algo más difícil, pedirte una disculpa.
No soy experto en reconocer mis errores y mucho menos me agrada hacerlo. Soy un arrogante y egoísta, prefiero ahorrarme los conflictos y disfrutar de la pasividad. Estoy consciente de que nunca podré enmendar el dolor que te causé. Mi moral me pide que reconozca mi gran error, despreciarte. El tiempo me cobró cada uno de tus días nefastos, mi vida se convirtió en un desastre. Lo que pasó entre tú y yo, está muerto; si tu quieres comenzar a construir una nueva historia e incluirme, con gusto acepto, pero si te niegas sólo me quedará desearte un prospero futuro lleno de sonrisas y decirte adiós por última vez.

Atte. "El macho arrepentido"

Lo que la mujer le provoca al hombre


Mujer no es humano lo que dejas en mí, me quedo sin oxígeno cada que clavas tus verbos en mis ilusiones. Me encuentro atrapado en una caja estrecha y azul; no sé cómo enfrentar tus afirmaciones. Quiero tenerte y acorralarte como tú lo haces conmigo; dejarte sin salida y frente a ti, con tus oídos cerquita, decirte que me gustas.

Le pones el alto a un coqueteo del cual no me había percatado, de tajo me dices que me detenga¿Cómo sabes lo que pienso? ¿Quién te ha contado mi íntimo secreto? No puedo ordenarle a mis ojos que dejen de mirar tu andar; fingir que no percibo tu aroma cada que mis labios rozan tu mejilla para decirte “hola”, me resulta imposible.

Eres prohibida y ajena, niña de indiscutible belleza. He visto como has sido la lágrima de muchos, pero también las inspiración de otros tantos. De qué estarás hecha... dominas el sarcasmo y me causas un poco de dolor, pero si de tu gracia soy digno, de la confusión me olvido.

Te temo, te respeto y te admiro. No quiero tenerte como la prioridad de mi vida, pero sin sal el tiempo me resulta insípido, sin tu presencia mis días no tienen sentido. Sólo te pido, no te aproveches de mis tiernas intenciones. Sí, soy un macho, pero los machos también tenemos un cajón lleno de recuerdos que sólo tú podrás provocar.

Coexistimos desde el principio de los tiempos; tu mi contraparte, tu tan profunda y yo tan firme. Bendita mujer que me recuerdas que estoy vivo, que siento, que deseo y que gozo. Felicidades en tu día fémina de mi recurrente sueño.