viernes, 26 de marzo de 2010

Emociones en el vacio



Gracias UNAM por el regalo mas bello que le has dado a la ciudad, un museo digno, interesante y de hermosa estructura. Esta es mi cronica que les compartiré:

Gotas de agua resbalan por las mejillas desgastadas de dos señoras de edad madura; sus brazos están tensos, como si detuvieran el peso de una caja enorme que está a punto de caerles encima; sus rodillas se colapsan y el piso las detiene, suplican por la vida del hombre que ha muerto, es una sensación que activa todos sus impulsos. Ni la sonrisa más tenue es capaz de saciar su deseo de llanto. Es la muerte en su expresión más pura dibujada en cada lágrima de sus recuerdos.

No puede presenciar tanto dolor contenido en un video y el joven, de escasos veinte años, sale del pequeño cuarto colocado ingeniosamente en la exposición colectiva Superficies del Deseo, que se presenta en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Las paredes son blancas, nada es claro y todo es confuso; un signo de interrogación dibujado en el pensamiento del chico es recurrente. ¨Mamá, se mueve, está vivo¨, es una muchacha y un pequeño que observan una estructura que simula el cuerpo de un anciano que cada cierto tiempo, se llena de aire y parece que cobra vida.

El aliento empuja la superficie de látex y comienza a inflarse un condón, de pronto, explota y aparece un hombre sin playera. Dos, tres, cuatro, el chico ha perdido la cuenta de cuantos condones han explotado. Sale intrigado del cuarto oscuro y observa la etiqueta que dice: Duración del video 2 minutos, repetición continua.

A lado, hay otra puerta y una banca que apenas se puede ver. La música es muy alegre todos bailan y mueven cada parte de su cuerpo al ritmo del ¨beat¨, hasta que aparece un adolescente sin cabello, vestido de vagabundo, en su mano derecha tiene un cigarro; fuma sin parar, sus ojos se dilatan y se pierde en el espacio de sus ideas. La etiqueta de la sala decía: baile duración 36 minutos.

¨Ven acá, no veas eso¨, una hermosa mujer sin ropa aparece en una pequeña televisión bañándose, mientras en un cuadro de grandes dimensiones, está dibujado un pantalón verde colgado de la manija de una puerta blanca.

Las expresiones artísticas despiertan en el chico sensaciones múltiples en tan sólo una tarde, sin embargo, no borran la duda de su mente. No tiene idea del sentido de lo que presencia, pero sabe que fue regocijante tener tan cerca tantas provocaciones que alteran sus sentimientos.

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